Escuche sus respuestas. Cuando inicie una conversación, mantenga una actitud abierta a todas las respuestas de tu hijo. Es importante que los niños sientan que pueden dar una opinión honesta en lugar de que digan lo que usted quieres escuchar.

Establezca una cultura de cuidado. Hágale saber que usted está ahí para ayudarlo y que se preocupa por sus experiencias en el hogar y en la escuela.

Construya una relación de confianza. Aunque todavía usted es una figura de autoridad, los preadolescentes necesitan saber que también es usted alguien en quien pueden confiar. Al escucharlos les demuestra que valora sus ideas y pueden confiar en que no se apresurará a juzgarlos.

Hágales saber que está ahí para apoyarlos…