Manténgase en contacto. Ya sea que su joven adulto viva en casa o se haya mudado, hable con ellos a menudo. Una llamada, un mensaje de texto, un correo electrónico o una visita de fin de semana son diferentes formas de mantenerse conectado.

Demuestre apoyo. La vida después de la secundaria está llena de cambios y puede ser una transición abrumadora para los jóvenes adultos. Recuérdeles a sus hijos que usted está ahí para ellos y que siempre pueden contar con su apoyo. Hágales saber que usted es una fuente de apoyo e información.

Ofrezca su ayuda. Si bien pueden ser renuentes a admitirlo, los adultos jóvenes todavía lo necesitan para recibir apoyo emocional. Hágales preguntas abiertas sobre cómo van las cosas y pregúnteles si puede ayudarlos y de qué manera.

Los adultos jóvenes todavía necesitan de su apoyo emocional.